¿Porque a veces menos es mas?
Tengo muchos alumnos que vienen a las clases de yoga y esperan poder hacer de todo el primer día. Algunos dicen que no son capaces porque no son flexibles o es demasiado difícil. La realidad es que siempre encontramos alguna excusa porque tenemos miedo de hacer ridículo, etc.
El yoga es, en esencia, la unión entre la mente y el cuerpo. Pero para avanzar necesitamos pasar por un camino de aprendizaje de nuestro cuerpo y respetarlo. Respetarlo significa que si no puedo más no lo hago, aunque quisiera estar al nivel de otras personas o del profesor. Ellos también tuvieron que pasar por un camino de aprendizaje.
El yoga no es ser mejor que nadie, es ser la mejor versión de nosotros mismos.
Ahora imagínate cuando eras niño y estabas aprendiendo letras para poder leer. También era un camino. Antes que nada te enseñaban las letras - A, B, C… – y aunque quisieras estar ya leyendo era imposible. Primero tenías que aprender todas las letras, después empezabas con las silabas y al cabo de un tiempo, un año o quizá más, pasabas a las palabras, frases etc. Y para alcanzar el momento en que pudieras leer cualquier texto sin problemas, tuvieron que pasar años. También es cierto que hay personas que han aprendido a leer más pronto y otras a quienes les ha costado más. Pero todos hemos llegado al mismo punto, el punto en el qué sabemos leer. ¡Y no nos parece difícil!
Lo mismo pasa con el yoga. Para poder ser bueno en yoga TÚ también tienes que pasar por un camino de aprendizaje. Este camino es más difícil porque nuestro ego quiere que vayamos más deprisa y que hagamos todo YA y PERFECTO. Pero la perfección es relativa. Cada persona en esta vida tiene su propia perfección. La pareja perfecta, el hijo perfecto, la vida perfecta etc. Siempre debes de buscar tu barómetro, porqué ya eres perfecto.
En yoga tenemos que aprender movimientos, posturas y, lo más importante, tenemos que conectar con nuestro cuerpo. Durante la práctica, poquito a poco empezamos a calmar la mente, concentrarnos más haciendo cosas y escuchar lo que nos pasa por dentro. En el yoga no es importante el final, es importante el camino.
Muchas veces en clase digo que es mejor hacer menos, porqué así puedes estar más concentrado y por lo tanto hacerlo mejor. Esta es la idea. El hecho de poder tocarnos los dedos de los pies no significa que estemos haciendo bien las asanas.
Otro de los mitos es que haciendo yoga deberíamos vivir tal y como un yogui de la India: no comer carne, meditar cada día, no beber alcohol, no comer en exceso, vivir en paz etc. Los yoguis siguen muchas reglas. Yo pienso que esto se puede ver de otra forma, que deberíamos vivir en equilibrio con nosotros mismos, entendiendo por equilibrio el vivir en uno contigo mismo - cuidarte y no arriesgar tu salud y bienestar.
Vivimos en un mundo donde el estrés nos come. Las preocupaciones por el trabajo, los hijos y las relaciones nos están destruyendo. Nos refugiamos en las bebidas alcohólicas, el tabaco, e incluso a veces en cosas más fuertes. Pero esto no nos ayuda, nos hunde más. Con el yoga aprendemos a encontrar paz y tranquilidad, entendiendo que está dentro de nosotros.
Hacer una clase de yoga y seguir practicando es el principio de todo lo que nos sucede después y para cada uno es diferente. Hay quien se hace vegetariano, quien vive más feliz, o quien encuentra el sentido de la vida. Pero lo que todos encontramos practicando yoga constantemente es paz, tranquilidad y amor.
En la vida cotidiana no encontramos tiempo para el yoga, o pensamos que el gimnasio es más importante. Pero a lo largo de los años, cuando conocemos el yoga y los beneficios que nos aporta, nos damos cuenta de la cantidad de tiempo que hemos perdido. Con esto no intento decirte que hagas yoga – a pesar de que es bueno para todo el mundo -, simplemente intento transmitirte que el yoga es un camino que te permite conocerte de nuevo, estar feliz contigo mismo, respetarte y entender muchísimas cosas que te pasan por dentro. En definitiva, te hace la vida más fácil.
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