¿Por qué cerramos los ojos durante la meditación?
La meditación puede realizarse con los ojos abiertos o cerrados, aunque como principiante lo mejor sería que intentes meditar con los ojos cerrados. Esto bloqueará cualquier estímulo visual externo y evitará que te distraigas, ya que estarás enfocado en la tranquilidad de tu mente.
Y si eres de las personas que se quedan dormidas recomiendo mantener los ojos entreabiertos. De esta manera estás al pie del árbol y a la vez en la rama más alta. La parte tuya que tiene los ojos medio abiertos es la raíz, simbolizando la Madre Tierra. La parte que tiene los ojos medio cerrados es la rama más alta o, por así decirlo, el Cielo. Tu conciencia está en el más alto nivel y también está aquí en la Tierra.
Una vez que te acostumbres a la meditación, podrás probarla con los ojos abiertos. Esto puede ser muy útil si sientes que vas a quedarte dormido, que te concentras demasiado con los ojos cerrados o si vienen imágenes desagradables a tu mente (lo que les sucede a muy pocas personas).
Cuando mantengas los ojos abiertos, deberás hacerlo “suavemente”, es decir, sin enfocarte en nada en particular. Sin embargo, no deberás entrar en trance o quedarte con la mirada pegada a algo. El objetivo es sentirse relajado, pero alerta
Y si eres más avanzado conviene investigar cuál es el mejor método para la etapa y el tipo de trabajo interno que estas realizando. En realidad variedad de tradiciones yóguicas y la mayor parte de las conocidas prácticas meditativas, trabajan su atención con los ojos cerrados, mientras que en la tradición Zen por su parte los mantiene entreabiertos.
El hecho de tratar de superar la somnolencia, así como integrar la atención, tanto del mundo interno de los propios pensamientos como del externo, nos llevará a practicar con los ojos abiertos. Y por el contrario, si los párpados se nos cansan más de lo razonable y deseamos una suspensión de estímulos externos, convendrá entonces que los cerremos. En cualquier caso será la auto indagación lo que prime en ambas opciones.
Osho en “The Miracle” explica a continuación como el tener los ojos cerrados te ayuda a penetrar en tu interior.
“No existe un camino natural para penetrar en tu interior, y además no es necesario. Si acumulas la consciencia necesaria, esta encontrará su propio camino; al igual que el agua crea su propio camino – sin mapa, sin directrices. Simplemente la cantidad necesaria y el agua comenzará a fluir hacia un oceano desconocido.
Lo mismo ocurre con la consciencia. Cuando en tu interior se acumula suficiente consciencia, inmediatamente comienza un camino que nadie ha recorrido antes, y comienzas a desplazarte hacia adentro. Los sentidos exteriores están cerrados; esto es lo que quiero decir cuando digo que mantengas los ojos cerrados, que dejes tu cuerpo completamente atrás…porque todos los sentidos están unidos al cuerpo. Se, simplemente, un observador de la mente, de forma que la mente no pueda desplazar tu energía hacia fuera. Con el cuerpo y la mente ambos cerrados, la energía se acumula espontáneamente, hasta llegar a un punto en el que empieza a desplazarse hacia tu interior. Tu no necesitas hacer nada excepto cerrar todas las puertas que te llevan lejos de ti mismo.
Es enormemente sencillo porque tu no has de hacer nada. Pero es precisamente su sencillez, su obviedad, lo que lo hace tan difícil, la cosa mas difícil, porque nadie puede enseñarte, nadie puede señalarte en que dirección moverte y como moverte. El maestro solo puede crear una situación en la que el movimiento espontáneo de energía se produzca.
Esto es lo que yo llamo meditación. No es una acción, sino todo lo contrario. Tienes que parar toda acción. La meditación es tu “no-acción”. En el momento en el que no estás haciendo, toda la energía que estabas empleando en hacer mil y una cosa, se libera; se acumula hasta llegar a un punto en el que empieza a desplazarse hacia tu interior, y tu centro mas profundo no queda lejos.”
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